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Novedoso tratamiento para retinoblastoma Un grupo multidisciplinario de profesionales del Hosital Garrahan se valió de un nuevo tipo de quimioterapia superselectiva para casos de retinoblastoma que aplica la droga directamente en la arteria oftálmica. |
Un bebé de 10 meses diagnosticado con retinoblastoma bilateral se convirtió en el primer receptor de un novedoso tratamiento en América latina, el cual consiste en una quimioterapia que utiliza la arteria oftálmica para llegar al tumor evitando de este modo que la droga aplicada alcance al resto del organismo.
El tratamiento se realizó en el Hospital Nacional de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan de Buenos Aires bajo el control de un grupo multidisciplinario integrado por oftalmólogos, oncólogos, neurorradiólogos intervencionistas y anestesistas, entre otros (ver al final).
La quimioterapia superselectiva en la arteria oftálmica, tal es su nombre técnico, es un tipo de tratamiento que se aplica desde hace algunos años en Japón y Estados Unidos.
Ante la aparición de este caso, la oftalmóloga e integrante del grupo, Dra. Adriana Fandiño, viajó a EE.UU. junto con el neurólogo Dr. Alejandro Ceciliano para observar la experiencia en este procedimiento del Dr. David Abramson, quien lo aplica desde hace cuatro años en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York.
El equipo de profesionales aplicó hasta la fecha tres ciclos del procedimiento, obteniendo hasta el momento resultados exitosos. Según se informó, el tratamiento y los controles deben continuar hasta que los resultados sean definitivos.
El caso
Luciano Morel Penco, oriundo de Concordia, Entre Ríos, tenía cuatro meses de edad cuando sus padres comenzaron a recibir comentarios de familiares respecto a sus ojos: el reflejo de las fotos los mostraba espejados, de aspecto blancuzco. Al principio no le prestaron atención, pero luego decidieron acudir a la oftalmóloga pediátrica de la ciudad, Dra. Cinthia Tsuru. “Los atendí por primera vez el 28 de diciembre de 2009. Hice un fondo de ojo y noté enseguida que algo estaba mal. Tenía un tumor gigante en el ojo izquierdo y dos de menor tamaño en el ojo derecho. Los derivé inmediatamente al Garrahan para confirmar el diagnóstico y realizar el tratamiento que fuera necesario”, comentó la doctora.
Una vez arribado a Buenos Aires, los médicos del Garrahan realizaron un fondo de ojo bajo anestesia general, una ecografía y una tomografía, y confirmaron las apreciaciones de la Dra. Tsuru. Se diagnosticó retinoblastoma bilateral, el tumor maligno intraocular más frecuente en la infancia que constituye el tercer tipo de cáncer más común en niños, luego de la leucemia y los linfomas.
El paciente presentaba en su ojo izquierdo un tumor que comprometía toda la cavidad vítrea, mientras que en el derecho presentaba dos tumores: uno más grande, pegado al nervio óptico, y otro más pequeño, ubicado sobre la mácula. La Dra. Fandiño, especialista en retinoblastoma, comentó a Médico Oftalmólogo que “no fue posible tratamiento conservador en el ojo izquierdo, por lo que se realizó enucleación. La anatomía patológica del mismo indicó tumor intraocular”.
El ojo izquierdo aún podía ser tratado. Se aplicaron entonces cinco sesiones de quimiorreducción con quimioterapia sistémica. Durante los primeros ciclos se redujo el tamaño de los tumores, pero luego los mismos dejaron de responder al tratamiento. Un análisis demostró que aparecía una nueva zona activa en el tumor cercano al nervio óptico. “Ante esta situación empezamos a evaluar la posibilidad de aplicar una terapia alternativa para evitar la terapia radiante externa, dada la corta edad del paciente y las posibles complicaciones que podía generar la misma. Se propuso entonces a los padres realizar un nuevo tratamiento con quimioterapia directa por cateterización superselectiva de la arteria oftálmica. Este tratamiento se realiza desde hace algunos años en Japón y Estados Unidos”, explicó Fandiño.
Los padres de Luciano aceptaron la sugerencia de los profesionales, con la cual su hijo se convertiría en el primer paciente en recibir este tratamiento en toda Latinoamérica, y el Hospital Garrahan en el primer establecimiento en aplicarlo.
Detalles del tratamiento
El tratamiento habitual del retinoblastoma depende del tamaño tumoral. “Los tumores muy pequeños pueden ser tratados con fotocoagulación o crioterapia, pero no es común diagnosticar los tumores en este estadio. En general, los tumores se detectan cuando son más grandes y deben recibir quimiorreducción, la cual se aplica con dos a seis ciclos de quimioterapia sistémica. Una vez lograda la reducción del tumor, se realiza la consolidación con termotratamiento con diodoláser, braquiterapia o terapia radiante localizada con placas epiesclerales con I125. Si el tumor post quimiorreducción es muy grande, se realiza terapia radiante externa”, aseguró la Dra. Fandiño.
En el caso de Luciano, la edad del paciente junto con los resultados desfavorables del tratamiento inicial determinaron que se optara por una salida alternativa.
La quimioterapia directa por cateterización superselectiva de la arteria oftálmica se aplica mediante un microcatéter que se introduce en la arteria femoral y, acompañado por una guía, sigue la circulación hasta situarse en la arteria oftálmica, donde se aplica la droga. De esta manera, el tratamiento evita que la droga se administre a todo el cuerpo del bebé, disminuyendo los efectos nocivos de la misma en su organismo y evitando toda una serie de complicaciones posibles.
El Dr. Alejandro Ceciliano, responsable de Neurorradiología intervencionista y neurocirugía endovascular del Garrahan e integrante del grupo multidisciplinario, explicó al matutino porteño La Nación que “el procedimiento se realiza en un quirófano endovascular, con un angiógrafo digitalizado que reemplaza al intensificador de imágenes, que irradiaba mucho más”. La Dra. Fandiño agregó al respecto que “como el equipo de angiografía digital con que cuenta el hospital no es el adecuado para ver arterias por debajo del milímetro con mínima irradiación y necesitamos digitalizar y tener alta definición, se alquiló un angiógrafo a bajo costo y llevamos al paciente con nuestro equipo médico”.
El tipo de retinoblastoma que atacó al paciente era imposible de prever. El Dr. Guillermo Chantada, pediatra oncohematólogo del Hospital Garrahan a cargo del tratamiento de estos pacientes, y coordinador de un grupo internacional de retinoblastoma, explicó a La Nación que casos de este tipo son obra de una mutación genética y pueden presentarse en uno de entre 17.000 chicos. Sin embargo, una vez que el paciente presentó la patología, sus hijos cuentan con un 50\% de riesgo de padecer la enfermedad. “Si hay antecedentes familiares, la consulta oftalmológica debe ser apenas nacidos o aún dentro del útero. Una ecografía puede detectar calcificaciones en el ojo, o un examen genético la mutación familiar”, agregó la Dra. Fandiño.
Trabajo en equipo
El éxito inicial de este caso novedoso para todo el continente despertó el reconocimiento de la prensa en general, pero el trabajo del grupo a cargo del caso y sus buenos resultados data de muchos años atrás.
“Creo que es importante destacar el trabajo de todo nuestro grupo multidisciplinario, el cual ya cuenta con 23 años de experiencia en la materia”, relató Fandiño. El nacimiento de este equipo de trabajo se remonta entonces a los inicios del Hospital Garrahan y comenzó de la mano del los Dres. Enrique Schvartzman y Julio Manzitti, actual vicepresidente del Consejo Argentino de Oftalmología.
Durante todo este proceso “se logró pasar de 80\% de sobrevida para este tumor a una sobrevida actual mayor al 96 \%, llegando al nivel de países del primer mundo, lo cual es un logro tan importante y destacable como lo fue la aplicación del nuevo tratamiento. También se ha disminuido el porcentaje de enucleaciones gracias a los avances de este último”, concluyó la especialista consultada.
Revista Médico Oftalmólogo
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Grupo multidisciplinario de tratamiento e investigación
Este equipo de trabajo del Garrahan está integrado por los siguientes doctores y profesionales en otros campos: Guillermo Chantada y Marcelo Scopinaro (oncología); Adriana Fandiño, Julieta Domínguez y Julio Manzitti (oftalmología); Elsa Raslavski (terapia radiante); María T. de Dávila (anatomía patológica); Lic. María José Ferrea (psicopatología); Alejandro Ceciliano, José Lipsich y Sergio Sierre (neurorradiología intervencionista); Claudia Presa y Ana Rotemberg (anestesiología); Gabriel Matos, Eduardo Lagomarsino y Sergio González (farmacia oncológica); Irene Szijan (genética); Paula Schaiquevich (investigación en Conicet); Guillermo Bramuglia, Diego Chiapeta, Javier Opezzo y Emiliano Buitrago (Facultad de Farmacia UBA); Marcelo Asprea (veterinaria); Gustavo Williams (bioterio); Mariela Cabezas, Cristian Hocht y Ana Torbidoni (asistencia técnica); Alda Carranza, Renata Blanco, Lucía Maggiotti y Anahí Silvestre (enfermería); Karina Nolasco y Sergio Cuenca (secretarios).
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